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Texto
de Ángel Guinda para el catálogo de la exposición "Las 100 Vistas del Monte Interior,
en recuerdo de los antiguos locos" de
Vicente Pascual en CDAN. Fundación Beulas, Huesca 2006. En
este mismo espacio se presentó un libro con el mismo título
[coeditado por el Gobierno de Aragón, Olifante,
Ediciones de Poesía y el CDAN
/ Fundación Beulas] que reune imágenes de 101
pinturas junto a cien poemas de Vicente Pascual que nacieron en
paralelo con ellas.
El Lujo de la Sobriedad
Apenas cuarenta años después
de que Edward
Kienholz acuñase el término arte conceptual y
Sol
LeWitt realizase la primera tesis teórica del movimiento,
Vicente Pascual nos ofrece el regalo más esperado para bien
de los ojos, de la inteligencia, de la sensibilidad, de la cultura.
Y lo hace tras haberse atrevido, durante su creciente y perfeccionista
trayectoria, a rajar el espacio (y el tiempo) para ver más
allá.
Tras superar el aspecto lingüístico-tautológico
del conceptualismo apartándose del objeto, asimilada cierta
forma de realización fáctica o mental respecto a la
imagen y a la percepción, su evolución plástica
opta por la tendencia mística vinculada al pensamiento platónico
y a determinados procesos de iniciación de máximo
subjetivismo existencial y complicidad con la objetividad intelectual.
"Las 100 vistas del Monte Interior"
es una obra maestra pintada por un poeta secreto y escrita por un
pintor ejemplar. Trabajo global rigurosamente sobrio y con un estilo
exquisito en cuanto a la búsqueda, expresión y comunicación
de la extrema belleza. Cántico silencioso de la más
fértil y espiritual serenidad. Quietud activa, íntima
inquietud. Oscuro espacio iluminado por el misterio que es la realidad
de la idea. El color como manos de una luz interior.
Su propuesta es una profunda
investigación de lo axial a favor de la rehumanización
de un mundo desequilibrado, embrutecido, hacia la tolerancia –más:
la atracción– entre Naturaleza y Arte, hacia la armonía
presencial de las fuerzas y debilidades opuestas, como si aún
fuera posible reconstruir la conciencia abatida por sus propias
ruinas y evitar que nuestra civilización se desmorone definitivamente
al considerar necesario todo lo superfluo por haber estimado superfluo
todo lo necesario.
Nos encontramos ante lo inefable –tan feliz como dramático–
de un acontecimiento histórico: la constatación de
que una obra de arte que no muera cuesta una vida.
Ángel Guinda, Madrid,
2006
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Ángel Guinda. Zaragoza, 1948.
Reside en Madrid. Autor de la poética Arquitextura
y de los manifiestos Poesía y Subversión, Poesía
útil. Ha publicado más de una veintena de libros.
En 2005 Olifante Ediciones de Poesía publica
su poesía y aforismos reunidos en "Vida Ávida"
y "Libro de huellas", respectivamente.
La obra de Ángel Guinda está marcada por las
principales consideraciones de su propia poética: "La
palabra es un ser vivo", "Escribir como se vive",
"La poesía es palabra sin apenas palabras, es
palabra de música".
Enlaces
relacionados:
www.olifante.com
| www.olifante.com/guinda/biblio/index.html
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© para el texto: Ángel
Guinda, 2006. © para las imágenes:
Vicente Pascual Vegap
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